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Análisis Assassin’s Creed IV Black Flag

Los piratas aterrizan en la saga cargados de oro y muchas millas de recorrido en alta mar

Publicado por: Fecha: El año pasado
Si echamos la vista atrás y observamos la evolución de la saga a lo largo de lo que ha sido esta última generación de consolas, descubrimos que con cada entrega Ubisoft ha ido añadiendo pequeñas innovaciones que más tarde han supuesto un paso importante en las sucesivas aventuras. Algunas de estas ediciones contaron con mejoras lo suficientemente importantes como para ser denominadas como puntos de inflexión, mientras otras hicieron uso de la base existente para asegurar un resultado totalmente positivo.

Con Assassin’s Creed III Ubisoft se arriesgaba de diferentes formas para intentar dar un vuelco a la saga que realmente consiguió. Es posible que a muchos Ratonhnhaké:ton les pareciera un personaje un tanto plano, sin el carisma que siempre acompañó a Altaïr y Ezio (a su modo, cada uno de ellos gozaba de una personalidad lo suficientemente marcada), pero sin embargo su contextualización era impecable, la de un indígena que se ve atrapado entre dos conflictos enormes que confluían, y para los que tuvo que estar preparado sin demasiado tiempo para reflexionar.


Pero más allá del personaje escogido y de un desenlace de la historia en el plano temporal de lo que sería el presente, y que permitía replantear una gran cantidad de cosas en la franquicia, la novedad que más impactó fue la propuesta naval y la libertad que daba un mundo enorme con un sistema económico bien planteado además. Dos aspectos que han sido aprovechados de aquel punto de inflexión para presentar una nueva aventura que intenta expandir estas dos novedades al máximo, y que para ello camina sobre seguro ofreciendo un título que rebosa diversión por sus cuatro costados.

De corsarios y piezas de oro

De entre todos los vídeos e informaciones promocionales que se han ido viendo con el paso de los meses, hemos podido esbozar a grandes rasgos de qué iba a ir la historia, qué componentes iban a formar parte de este nuevo tablero de ajedrez en el que Asesinos y Templarios planteaban verse las caras. Y es que, después de que el desenlace de la trama principal que diera comienzo con la primera entrega sufriera un brusco giro en Assassin’s Creed III, muchas incógnitas estaban dispuestas para ver qué nuevos horizontes se buscaba explorar.



En esta ocasión, y antes de entrar de lleno en lo importante, dejaremos de lado a Desmond para entrar en una representación en primera persona de un empleado de Abstergo que trata de revivir los recuerdos de los descendientes de los Asesinos para lo que parecen ser intenciones lúdicas, aunque como podemos imaginar la cosa no es tan superficial. Alternando estos escuetos y un tanto aburridos pasajes con la verdadera aventura, iremos descubriendo fragmentos de una historia que sigue hacia adelante en el punto en el que la dejamos en la pasada entrega, pero que permite ahora rescatar muchos capítulos de la descendencia de los Asesinos para sacar a la luz épocas pasadas y anteriores a las vistas hasta el momento.

Es el caso de la historia que tenemos entre manos, que nos sitúa años antes de los acontecimientos acaecidos en Assassin’s Creed III. De hecho, la línea de relación es tan directa que nos encontramos con el abuelo del protagonista de aquella entrega, y que no es otro que Edward Kenway. Pirata soñador, un tanto irreflexivo y libre extremadamente libre, cuya intención es la más básica y la más pura de todo ser humano, la de poder reunirse otra vez con lo que más ama en su vida.


Para esta finalidad no escatima esfuerzos en conseguir los recursos necesarios para ello. Como todo pirata, el ansia de oro y de gloria le lleva a patrullar los mares del caribe asaltanto los barcos mercantes que viajan cargados de oro y especias. Su condición de apestado como corsario venido a menos y perseguido por ingleses y españoles, hace que él y sus iguales afincados en la siempre anárquica Nasáu renieguen de aquellos a los que sirvieron y que ahora les arrinconan en los confines del mundo.

Ante todo esto, el conflicto legendario entre Asesinos y Templarios se cierne sobre el entorno de Edward Kenway. Una variable que no fue capaz de prevenir y que complicará más si cabe una supervivencia ya de por sí bastante complicada. Y es que, coincidir en el espacio y en el tiempo con personalidades tan poderosas como el propio Barbanegra no puede asegurarnos, ni por asomo, una plácida travesía a bordo de nuestro gran barco.


Un encanto en la historia que nace de la contextualización, pues tal vez la fuerza argumental pierda fuelle al renegar de aspectos clave que han mantenido a flote siempre la saga. No entraremos en ellos para evitar desvelar partes clave de la trama, pero se podría decir que la historia planteada es la más independiente a la línea trazada que se ha visto hasta la fecha.

Comentarios:


90%
Gráficos
95%95%95%
9.5
Sonido
90%90%90%
9.0
Jugabilidad
90%90%90%
9.0
Satisfacción
85%85%85%
8.5

88
Nota media en metacritic.( Basado en 36 medios ).


90%
Nota de usuarios que han jugado a este juego.( Basado en 274 jugadores ).


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