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Análisis Metro: Last Light

La última parada en una emocionante lucha por la supervivencia

Publicado por: Fecha: El año pasado
Tres años han pasado desde que la extinta THQ, junto al trabajo realizado por 4A Games, lanzara al mercado uno de los first person shooter que intentaba alejarse de la mecánica más manida que ha acompañado a este género a lo largo de la generación. Una propuesta que llamó la atención a todos los niveles por la ambientación que la rodeaba, por la obra literaria de la que bebía y por una acabado técnico que impactaba a simple vista –en su versión de PC, obviamente–, pero que tal vez no acabó por responder a las expectativas tan elevadas que provocó en su momento, conformando la impresión de que, por falta de unos cuantos detalles importantes, el propósito final del estudio ucraniano no había sido alcanzado de manera completa.

Y el caso es que reunía casi todos los ingredientes para triunfar de manera similar a la que lo hicieran en su día juegos como Fallout 3 o incluso BioShock, que pese a estar separados por un abismo de conceptos bastante profundo, se lograban captar algunos de los aspectos más interesantes por los que ambos títulos llegaron a triunfar en su día. Por un lado, el entorno postapocalíptico en el que Metro 2033 estaba basado, dotaba a la obra de una serie de influencias y características heredadas de todo lo que esta temática puede dar de sí. Más aún si su esencia venía insuflada por la obra literaria –que daba nombre al juego– del escritor ruso Dmtri Glujovski, con un trabajo de guión y descripción de entornos y situaciones ya realizado, aunque con las licencias pertinentes como para poder conceder el toque interactivo necesario a una narrativa ya prefijada.



Y por otro, la jugabilidad diferente y el intento de innovación en unos aspectos que alejaban a aquel título de la forma de interactuar común en los juegos de disparos en primera persona. Metro 2033 recurría levemente a la ayuda de otros géneros para transformar, de alguna manera, el que había elegido para contar una historia. Elementos de supervivencia y de infiltración se juntaban para acabar dando como resultado un conjunto de herramientas que conformaban una propuesta totalmente interesante, y que se desmarcaba de forma clara para acabar poseyendo una personalidad única que definió una forma de jugar determinada.

Años después, y con un camino tan tortuoso como lo fueron los últimos estertores de su antigua distribuidora, 4A Games y Deep Silver se unen para acabar ofreciéndonos la secuela de todo aquello que se dio lugar hace tres años y que, desgraciadamente, no se pudo disfrutar en PlayStation 3. En la lista de tareas pendientes queda el ver si finalmente la propuesta acaba siendo totalmente plena, pues los cimientos en aquel entonces eran lo suficientemente sólidos como para que el resultado hubiera sido un poco mejor de lo que finalmente llegó a ser. Artyon tiene una nueva oportunidad de redimirse, y es que la lucha por el control del Metro no ha hecho más que comenzar.

Expiando nuestros pecados

La historia de Metro: Last Light se da lugar un año después de los acontecimientos que cerraron el primer título de lo que ya viene siendo una saga, con el mismo protagonista y en la misma localización en la que se dieron lugar aquellos hechos. La situación, para todos aquellos que no pudieron probar aquel título, se desarrolla en una Rusia totalmente asolada por una catástrofe nuclear, en la que los pocos supervivientes que prevalecieron ante el infortunio tratan de sobrevivir a duras penas en las profundidades del enorme metro de Moscú. En el exterior, el aire asfixia y el agua quema, pero además las mutaciones más horrendas acechan a todo aquel que se atreva a alzar la vista hacia la superficie.


Sin embargo, y como es natural, la vida bajo tierra no es nada sencilla. La gente abunda y los recursos escasean, con lo que los instintos más básicos del hombre salen a relucir en busca de un beneficio personal que les garantice su propia subsistencia. Las ideologías más extremistas cuentan con el caldo de cultivo ideal, pues además la desesperación y la falta de liderazgo consensuado propicia la aparición de caciques abanderados de una causa en la que, en el fondo, no hay más objetivo final que el ansia de poder. Esto genera facciones y bandos enfrentados entre sí por el control de una madriguera al fin y al cabo, pero que supone el último estertor de una humanidad completamente venida a menos.

En medio de todo esto encontramos a Artyon, unidad comando y protagonista de nuevo, descubridor del búnker D6 y responsable de un hecho acaecido en la anterior entrega, cuya importancia centraliza toda la historia que se establece en esta reinterpretación de la obra de Dmtri Glujovski. Ante nosotros el reto de descubrir cuál es el motivo de la existencia de un Oscuro avistado, y los dilemas desencadenantes de toda una serie de conflictos internos que generarán dudas en nuestro particular héroe, pero que también se manifestarán en la inestable situación política y social que atenaza la sociedad subterránea.

Comentarios:


87%
Gráficos
87.5%87.5%87.5%
8.75
Sonido
80%80%80%
8.00
Jugabilidad
92.5%92.5%92.5%
9.25
Satisfacción
90%90%90%
9.00

-
Nota media en metacritic.( Basado en 0 medios ).


79%
Nota de usuarios que han jugado a este juego.( Basado en 218 jugadores ).



 
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